Fotografía:Adriana Hernández Quicazan

La forma de hacer arquitectura se ha trasformado por completo gracias a las nuevas miradas de jóvenes arquitectos que han respondido de manera innovadora a los problemas actuales, ellos han sido gestores de los cambios más notorios que hemos podido percibir en los últimos años en las edificaciones colombianas.

En efecto eso se logra involucrando construcciones y espacios arquitectónicos con el entorno natural, con todo aquello que contempla lo verde, donde las estructuras se complementan con la naturaleza de una forma respetuosa y armoniosa.

De eso está convencida Adriana Hernández Quicazán, una joven promesa de la arquitectura quien a sus 28 años ya ha sido ganadora de uno de los grandes proyectos arquitectónicos que harán historia en Colombia, estamos hablando de la Sede Deportiva de la Selección Colombiana de Fútbol.

Una propuesta que busca integrar el lote B del Parque Metropolitano Simón Bolívar con la ciudad, a través de un planteamiento paisajístico que esboza senderos y espacios deportivos incorporados a un moldeo topográfico, que a su vez recoge el área de alojamiento para lograr su concentración y tranquilidad. Paralelo a esto se desarrollan marcos vegetales de especies nativas que complementan el sistema vegetal existente, logrando una propuesta atractiva y contemporánea de masas arbóreas, jardines bajos de diversas tonalidades, escalas y densidades.

La Sociedad Colombiana de Arquitectos, se encargó de organizar el concurso en donde se presentaron alrededor de 50 propuestas, la  idea ganadora fue la de de Adriana Hernández, René Daniels y Miguel Lozano, otros dos jóvenes arquitectos quienes con sus ideas frescas y renovadas lograron obtener la licitación para construir la sede deportiva.

En palabras de Hernández “el proyecto hace una exploración desde la esencia natural del lugar y su belleza, para gradualmente dar forma a la sutilezas de la arquitectura que crean espacios sensibles y armoniosos.  Su volumetría fue surgiendo desde la actitud respetuosa de integración permanente con el entorno y la conexión con todas sus actividades”.

A pesar de su corta experiencia, esta profesional ha logrado materializar de manera diferente la arquitectura, respondiendo a sus musas de inspiración, el silencio y la observación. A través de ellos ha logrado encontrar el punto de equilibrio para trasformar necesidades e ilusiones en espacios.

Adriana invita a los jóvenes arquitectos a comprometerse con su profesión, teniendo en cuenta la responsabilidad social que se encuentra en sus manos y del rol como gestores de nuevas dinámicas.

Agradecimientos: Arq. Adriana Hernández Quicazán.